sábado, 21 de junio de 2014

Capítulo 7: ¿Ahorrar?

El trayecto en coche fue relativamente rápido y tranquilo. Josh se había pasado prácticamente todo el viaje con los auriculares en los oídos y la cabeza baja, mirándose las manos con una expresión completamente cerrada. Henry, cuando por fin había terminado de discutir con Ryo, se había percatado de la extraña actitud de su viejo amigo, pero no le había comentado nada. Él bien sabía, por experiencia propia, que si Josh adoptaba esa forma de comportarse era por algo que no pretendía decir por nada del mundo, a nadie. Aunque cuando se le pasaba siempre lo solía soltar. Llegó a la conclusión de que tal vez Jem sabía algo, por lo que pretendía preguntarle más tarde. Al mirar hacia delante se dio cuenta de que la lechuga se había dormido y hacía unos soniditos extraños, los cuales llevaban un rato haciendo soltar pequeñas risas a Hikari. Para su gran sorpresa, la chica conducía bastante bien, y aunque no podía negar que antes había temido por su vida, ahora mismo se sentía bastante seguro.

-Oye Hikari, ¿a qué parte exacta de Blackrock vamos? -Jem había dejado de mirar por la ventana y se inclinó un poco hacia adelante, mirando hacia la chica.

-¿Acaso te conoces todas las calles de Irlanda, Jem?-Aun diciendo esto, Hikari le pasó un papelito sin apartar la vista de la carretera. Jem soltó un suspiro, cogiéndolo.

-Casi…-Volvió a recostarse y leyó la dirección que ponía en el papel: 17 Idrone Terrace. Alzó una ceja, volviendo a mirarla.- ¿En serio? ¿En cuál de todos esos apartamentos has logrado meternos en estas fechas?

-Nunca subestimes a una oriental, pequeño saltamontes.-Hikari compuso un rictus aparentemente serio, girándose un instante para mirarle tras parar en un semáforo.- Eh…Creo que es el número 16…No me acuerdo bien, sé que tiene la puerta roja.-Se encogió de hombros, poniéndose en marcha de nuevo.

-Perdone mi osadía, señora oriental. –Se guardó el papel en el bolsillo para no molestarla, volviendo a recostarse.- Sólo preguntaba, porque esos apartamentos siempre están llenos. Pero, es una buena elección. Están bastante completos en general, se pueden pasar unos días agradables ahí.

-Por lo que vi en el plano, sí.-La japonesa asintió, parándose en un paso de peatones.- Pero, hay que ir al supermercado. Necesitamos comida, por si os habéis olvidado…-Ante la mención del conjunto de cosas que se comen o beben para subsistir, Henry entró de golpe en la conversación.-

-¡PATATAS NO, POR FAVOR! –Se llevó las manos a la cabeza, suplicando mientras se daba jaloncitos del pelo. Jem le miró con una mueca divertida.-

-¿Por qué no? ¿Tienes idea de la cantidad de platos que pueden hacerse con patatas?

-SÍ, LO SÉ, EXACTAMENTE POR ESO.-Le asesinó con la mirada, echándose hacia adelante para tocar el hombro de Hikari.- Por favor, patatas no… No he hecho más que comer patatas desde que estoy aquí.-Miró a Jem de forma acusadora, señalándole con un dedo.- ¿Por qué le ponéis patatas a absolutamente TODO?

-No es a todo…sólo a la mayoría…-Jem alzó las manos, echándose un poco hacia atrás. Él, como buen nativo, no encontraba extraño que en el 99% de los platos irlandeses hubiera patatas.

-Con lo buenas que están unas forfar bridies bien hechas…O unos scones con pimentón…-Se relamió sonriendo, frotándose las manos. Así mismo, Ryota no tardó en despertarse. Si bien podría decirse que Henry amaba comer, el peliverde amaba cocinar. Y era de recibo aclarar que se le daba muy, muy bien.

-¿Sabéis, ne? No hay nada como un sukiyaki bien hecho… ¿Verdad, Hikari-kun? –Esbozó esa amplia sonrisa suya, y la chica estiró una mano sin mirarle para pellizcarle la mejilla.

-Mientras lo prepares tú, da igual cuál sea el plato.-Jem y Henry la observaron con curiosidad, sin entender demasiado a qué se refería.

-¿Estás diciendo que este trozo de lechuga sabe cocinar? –El rubio alzó las cejas, mirándolos a ambos con una mueca escéptica. Hikari asintió, soltando la mejilla que Ryo comenzó a frotarse.

-Aquí donde lo veis este ‘trozo de lechuga’ ya tiene un máster en cocina. Es todo un genio.

-Efectivamente, ne.

-No jodas, ¿en serio? –Henry miró al peliverde boquiabierto, mientras que Jem había salido sigilosamente de la conversación y se había dedicado a mirar nuevamente por su ventanilla, sonriendo levemente.

-¡Que sí! Luego si quieres te enseño una foto de la graduación, ne.-Hizo un puchero mientras miraba a Henry, que aún lo observaba con desconfianza.

Hikari sonrió ante la conversación mientras giraba el volante y se adentraba en el oscuro parking del primer Spar que vio, considerablemente cerca de la dirección de destino. Aparcó de forma directa en uno de los pocos huecos libres y, tras apagar el motor, se giró hacia los tres chicos de la parte trasera.

-A ver, ¿alguno de vosotros tiene complejo de madre y sabe hacer una compra semanal que no consista en platos precocinados y pasta?

Henry parpadeó inocentemente y desvió la vista, tosiendo falsamente mientras se cubría la boca; Hikari alzó las cejas, mirándole como si no le sorprendiera. Jem alzó una mano, ocultando un bostezo con la otra, y la joven asintió; sólo faltaba Josh, que para ese entonces se había dignado a quitarse los auriculares y observaba confuso a su alrededor.

-Eh…yo, pero, ¿dónde estamos?-Frunció el ceño mirando las paredes blancas atravesadas por una gruesa línea roja que caracterizaba a los parkings de Spar. Hikari ignoró su comentario.

-Va, me sirve. Vosotros tres, fuera. Tú –señaló al rubio.- te quedas aquí, por inútil.-Esbozó una sonrisa deslumbrante, anclándose al asiento. Había pasado completamente por alto la cara de indignación del escocés.

-Hasta luego, ne.-El peliverde sonrió infantilmente, inclinándose para besar la mejilla de su novia dulcemente. Jem se apeó y mantuvo la puerta abierta mientras ocultaba otro bostezo, esperando a que el castaño saliera. Una vez todos fuera, Hikari sacó el brazo por la ventanilla con un sobre café que había cogido previamente de la guantera.

-Con esto debería daros, si no, usáis la cartera.-Sonrió inocentemente tendiéndoselo a cualquiera de los tres, aunque lo cogió Ryota. Tras esto, los tres se encaminaron hacia la entrada del supermercado, cogiendo antes un carro para depositar la compra.

El supermercado no estaba muy lleno, al contrario, se podía decir que estaba vacío. Eso era una ventaja, ya que significaba la ausencia de colas en charcutería, carnicería y pescadería. Josh aún estaba algo perdido por su reciente salida de su mundo interior, por lo que no sabía muy bien por dónde empezar a seleccionar alimentos, mientras que Ryo ya iba directo hacia la frutería. Jem, viendo que el castaño estaba estático, le empujó suavemente con una mano en dirección al peliverde.

El japonés estaba en su salsa, nunca mejor dicho. Comenzó a coger frutas y verduras de casi todos los tipos: tomates, lechugas, zanahorias, manzanas, plátanos, fresas, espinacas, remolachas, cebollas, ajos, ciruelas y muchas más no tardaron en acabar en el carro. No pensaba escatimar en gastos; la comida era importante. Tras llevarse casi media frutería, fue derecho a la carnicería. Unos filetes, unas alas de pollo, un par de kilos de carne troceada…Siguiente parada: especias. Jem y Josh apenas sabían qué habían cogido hacía cinco minutos, y el peliverde no tardó en mandarles a por otro carro. Simplemente obedecieron y dejaron que él se encargara, parecía que disfrutaba de aquello.

Diez minutos y dos carros después, habían pasado por todas las secciones del supermercado y se disponían a pagar en caja. Josh se asustaba sólo de ver la cantidad de comida que llevaban, pero considerando que eran cinco y uno de ellos era Henry, supuso que incluso tendrían que volver. Había cogido una lata de las galletas que tanto amaba su amigo, hacía mucho tiempo que no las veía y estaba seguro de que le iban a gustar. Una vez que llegó su turno en caja, mientras Ryo ponía la compra en la cinta, Jem y él pasaron al otro lado para ir colocándola en cajas. Era demasiado, iba a ser incapaz de llevar tres bolsas. El precio resultó ser bastante normal para todo lo que llevaban, incluso sobró de lo que llevaba el sobre…Aunque contenía una cantidad descomunal para ir a hacer la compra, no sabía cómo se le había ocurrido a Hikari decir siquiera que faltaría.


Consta decir que se sintió bastante inútil cuando vio que Ryota llevaba cinco bolsas y Jem siete, como si apenas llevase una, y él con cuatro la estaba cayéndose de lado. Cuando ambos le preguntaron si le ayudaban, negó con todo el orgullo que pudo reunir y caminaron juntos hacia el parking. 

domingo, 5 de enero de 2014

Capítulo 6: Ffycin ffagot.

Josh ni siquiera se molestó en abrir la carta. La tiró por encima del hombro, dejándola caer al suelo y abrió renuente la bolsa. Su hermano se las había arreglado para meter, de una forma nada cuidada u organizada, casi toda su ropa. Chasqueó la lengua con fastidio y comenzó a sacarla toda, dejándola sobre la cama. Jem lo observaba en silencio, preguntándose qué habría hecho que el ojiverde cambiara tan rápido de expresión. Se levantó y recogió la carta, dejándosela sobre el escritorio. En la parte de atrás de esta, había unas letras que más pequeñas que Josh no había leído. Dejó la carta, pero al girarse ejecutó una pregunta que tal vez hubiera sido mejor que no realizara.

-Oye, Josh, ¿qué significa ffycin...ffagot? –No había maldad en su entonación, pero aun así a Josh le recorrió un escalofrío de arriba abajo, nada disimulable antes los escrutadores ojos grises de Jem.

-Amh… esto… Mierda.-Soltó una maldición y se tapó la cara con una mano. Su hermano no podía ser más subnormal. ¿Tenía que escribir precisamente aquello? No podía haberle llamado otra cosa, no. Tenía que haber sido ffycin ffagot.  Soltó otro taco y se giró lentamente hacia el pelinegro.- Es mald-

-No no, deja, no te preocupes.-Jem agitó una mano, restándole importancia al asunto. Había visto la reacción del castaño, y no le había parecido correcto continuar su pregunta.-Está bien. ¿Te ayudo a colocar eso? –Señaló la ropa. Josh lo miró entre completamente pasmado y… bueno, todos los sinónimos posibles que hicieran referencia a una expresión de absoluta sorpresa. No estaba acostumbrado a que la gente le ayudase, sino más bien al contrario, por lo que cualquier acción que fuera ligada a la ayuda le dejaba completamente fuera de combate.

-Eh... N-no hace falta, me parece que simplemente voy a llevarlo todo y a organizarlo como pueda donde nos quedemos…-Con un suspiro resignado, volvió a guardar todo lo que había sacado en la bolsa. Rezó porque donde fueran a quedarse hubiera plancha, porque iba a necesitarla.- Ahg, este estúpido no es capaz ni de doblar la ropa…-Despotricó en voz baja todo lo que quiso y más contra su hermano mientras la guardaba. Jem simplemente se encogió de hombros y fue a por su maleta. Lo más probable era que tanto Ryo como Henry estuvieran ya abajo, y quizás también hubiera llegado ya Hikari. Revisó su cartera, asegurándose de que tenía toda su documentación y se sentó en el borde de la cama, esperando a que el castaño terminara de guardar su ropa.


-Ey Ryo, ¿dónde crees que iremos a quedarnos? –Henry giró la cabeza para mirar al japonés mientras bajaban las escaleras, cargando sus maletas.

-No tengo ni idea, ne.~ -El peliverde  se encogió de hombros, sin borrar su eterna sonrisa.- Me imagino que Hikari-kun habrá encontrado algún sitio kawaii.~ -Alzó una mano, moviéndola de un lado a otro.- Es la mejor para esas cosas.-Asintió totalmente convencido, con una mueca de satisfacción.  Henry, en cambio, alzó una ceja y lo miró escéptico. Él apenas había llegado al país un mes antes, y aún no conocía nada de aquellas tierras celtas. Suspiró largamente al llegar al rellano y miró a su alrededor.

-¿Aún no han bajado estos dos? –Frunció un poco el ceño, chasqueando la lengua.-

-Eso parece, ne.-Ryo sonrió levemente mientras le contestaba. Miró hacia fuera, a través de las grandes puertas de la universidad, y sonrió aún más al ver a Hikari apoyada en la puerta delantera de una amplia furgoneta Fiat verde claro. Tocó el hombro de Henry y señaló hacia ella.- Ne, Hikari-kun ya está aquí.-Cogió su maleta y se dirigió hacia ella.

Hacía un cuarto de hora que había llegado, y optó por quedarse fuera del coche para que los chicos la vieran. Ella también había cambiado sus vaqueros largos y su camiseta negra por unos cortos y una camiseta de asillas azul clara. Se había recogido el largo cabello en dos coletas y tenía plasmada en su cara una amplia sonrisa. Se incorporó al ver salir a Henry y Ryo, y alzó una mano para saludarlos.

-Bueeeeeeeenas. ¿Y Jem y la joyita? –Se dirigió hacia el malero, abriéndolo para que pudieran dejar dentro sus maletas.-

-Aún dentro, por lo que veo.- Fue Henry quien le respondió mientras metía su maleta. Miró la furgoneta y luego a ella, parpadeando.- ¿Puedes conducir?
-¿Me lo estás preguntando en serio? –Hikari alzó una ceja, mirándole.- Obviamente sí, y él también.-Señaló a Ryo, que había acabado por fin de guardar su maleta tras pelearse sin motivo con el maletero. Henry parpadeó sorprendido una vez más y ladeó la cabeza.-

-Pero… Es decir, ¿cómo es que tenéis ya el carnet? –Preguntó rascándose una mejilla.

-Nos lo sacamos a la vez.-Respondió Ryo mientras se acercaba a ellos.- Cuando ella cumplió los 18 fuimos los dos a la academia y aprobamos tanto el teórico como el práctico a la primera, ne.

-Asombroso.-Henry asintió con las manos en las caderas.- Y bien… ¿Cuánto tiempo piensan estar estos dos en la habitación? –Frunció el ceño, mirando hacia el interior de la universidad.


-P-puedes ir bajando si quieres, ¿eh? No hace falta que me esperes…-Murmuró Josh mientras terminaba de meter las últimas prendas en la apretada bolsa.-

-No es nada, no me molesta esperar.-Jem se encogió de hombros mientras respondía y se levantaba, colocándose bien la ropa que había elegido para cambiarse. Una discreta camiseta de asillas gris y unas bermudas negras, junto con unas zapatillas del mismo color componían su atuendo. Revisó por enésima y última vez su  bolsa y se la colocó encima. Josh no pudo evitar observar de reojo como se subía levemente su camiseta al colocarse la bolsa, y cómo se marcaban los músculos de sus brazos cada vez que se movía. Dejó escapar un largo suspiro y se frotó las mejillas sonrojadas. Se colocó también su bolsa y suspiró dirigiéndose a la puerta.

-Bueno, yo ya estoy…-Se frotó lentamente las manos, viendo como Jem asentía mientras sacudía graciosamente la cabeza.- Bajemos entonces…

No tardaron nada en llegar abajo, donde Ryo y Henry ‘peleaban’ amistosamente y Hikari los observaba con una ceja levantada. Jem iba delante, y tras hacerles un gesto con la cabeza metió su bolsa también en el maletero. Josh parecía algo distraído; caminaba con las manos metidas en los enormes bolsillos y miraba fijamente al suelo, con el ceño algo fruncido. Ryo y Henry seguían enzarzados en una discusión sobre si eran mejores los delfines o los gatos, por lo cual sólo Hikari se percató del ánimo que traía el castaño. Alzó una ceja y se acercó sigilosamente a Jem, haciéndolo apartarse de los demás.

-Ey, ¿qué le pasa a la joyita? –Jem la miró sorprendido, pero con un deje de diversión en sus ojos.

-¿Joyita..? Ah, la verdad es que no lo sé… Alguien le mandó una caja con su ropa y una carta con unas palabras extrañas… Está así desde eso.-Frunció un poco el ceño, percatándose de aquello.

-Uhm…Bueno, seguro que en cuanto vea el lugar donde nos quedaremos se anima.-Le guiñó un ojo y se apartó, entrando al coche.- ¡Veenga, todos a dentro!-Alzó la voz por la ventanilla en cuanto Josh hubo guardado su maleta. Ryo se sentó delante, en el lado del copiloto, y los otros se sentaron atrás. Jem y Henry en las ventanas, Josh en medio. Aún dentro el coche el asiático y el escocés no dejaban de discutir, por lo que Jem alzó la voz por encima de ellos, hacia Hikari.

-¿Y dónde se supone que vamos a quedarnos? –Ella arrancó el coche y giró la cabeza, mirándole con una sonrisa.


-Blackrock, querido Jem, Blackrock.