Josh ni siquiera se
molestó en abrir la carta. La tiró por encima del hombro, dejándola caer al
suelo y abrió renuente la bolsa. Su hermano se las había arreglado para meter,
de una forma nada cuidada u organizada, casi toda su ropa. Chasqueó la lengua con
fastidio y comenzó a sacarla toda, dejándola sobre la cama. Jem lo observaba en
silencio, preguntándose qué habría hecho que el ojiverde cambiara tan rápido de
expresión. Se levantó y recogió la carta, dejándosela sobre el escritorio. En
la parte de atrás de esta, había unas letras que más pequeñas que Josh no había
leído. Dejó la carta, pero al girarse ejecutó una pregunta que tal vez hubiera
sido mejor que no realizara.
-Oye, Josh, ¿qué
significa ffycin...ffagot? –No había maldad en su entonación, pero aun así a
Josh le recorrió un escalofrío de arriba abajo, nada disimulable antes los
escrutadores ojos grises de Jem.
-Amh… esto…
Mierda.-Soltó una maldición y se tapó la cara con una mano. Su hermano no podía
ser más subnormal. ¿Tenía que escribir precisamente aquello? No podía haberle
llamado otra cosa, no. Tenía que haber sido ffycin ffagot. Soltó otro taco y se giró lentamente hacia el
pelinegro.- Es mald-
-No no, deja, no te
preocupes.-Jem agitó una mano, restándole importancia al asunto. Había visto la
reacción del castaño, y no le había parecido correcto continuar su
pregunta.-Está bien. ¿Te ayudo a colocar eso? –Señaló la ropa. Josh lo miró
entre completamente pasmado y… bueno, todos los sinónimos posibles que hicieran
referencia a una expresión de absoluta sorpresa. No estaba acostumbrado a que
la gente le ayudase, sino más bien al contrario, por lo que cualquier acción
que fuera ligada a la ayuda le dejaba completamente fuera de combate.
-Eh... N-no hace falta,
me parece que simplemente voy a llevarlo todo y a organizarlo como pueda donde
nos quedemos…-Con un suspiro resignado, volvió a guardar todo lo que había
sacado en la bolsa. Rezó porque donde fueran a quedarse hubiera plancha, porque
iba a necesitarla.- Ahg, este estúpido no es capaz ni de doblar la
ropa…-Despotricó en voz baja todo lo que quiso y más contra su hermano mientras
la guardaba. Jem simplemente se encogió de hombros y fue a por su maleta. Lo
más probable era que tanto Ryo como Henry estuvieran ya abajo, y quizás también
hubiera llegado ya Hikari. Revisó su cartera, asegurándose de que tenía toda su
documentación y se sentó en el borde de la cama, esperando a que el castaño
terminara de guardar su ropa.
-Ey Ryo, ¿dónde crees
que iremos a quedarnos? –Henry giró la cabeza para mirar al japonés mientras
bajaban las escaleras, cargando sus maletas.
-No tengo ni idea, ne.~
-El peliverde se encogió de hombros, sin
borrar su eterna sonrisa.- Me imagino que Hikari-kun habrá encontrado algún
sitio kawaii.~ -Alzó una mano, moviéndola de un lado a otro.- Es la mejor para
esas cosas.-Asintió totalmente convencido, con una mueca de satisfacción. Henry, en cambio, alzó una ceja y lo miró
escéptico. Él apenas había llegado al país un mes antes, y aún no conocía nada
de aquellas tierras celtas. Suspiró largamente al llegar al rellano y miró a su
alrededor.
-¿Aún no han bajado
estos dos? –Frunció un poco el ceño, chasqueando la lengua.-
-Eso parece, ne.-Ryo
sonrió levemente mientras le contestaba. Miró hacia fuera, a través de las
grandes puertas de la universidad, y sonrió aún más al ver a Hikari apoyada en
la puerta delantera de una amplia furgoneta Fiat verde claro. Tocó el hombro de
Henry y señaló hacia ella.- Ne, Hikari-kun ya está aquí.-Cogió su maleta y se
dirigió hacia ella.
Hacía un cuarto de hora
que había llegado, y optó por quedarse fuera del coche para que los chicos la
vieran. Ella también había cambiado sus vaqueros largos y su camiseta negra por
unos cortos y una camiseta de asillas azul clara. Se había recogido el largo
cabello en dos coletas y tenía plasmada en su cara una amplia sonrisa. Se
incorporó al ver salir a Henry y Ryo, y alzó una mano para saludarlos.
-Bueeeeeeeenas. ¿Y Jem
y la joyita? –Se dirigió hacia el malero, abriéndolo para que pudieran dejar
dentro sus maletas.-
-Aún dentro, por lo que
veo.- Fue Henry quien le respondió mientras metía su maleta. Miró la furgoneta
y luego a ella, parpadeando.- ¿Puedes conducir?
-¿Me lo estás
preguntando en serio? –Hikari alzó una ceja, mirándole.- Obviamente sí, y él
también.-Señaló a Ryo, que había acabado por fin de guardar su maleta tras
pelearse sin motivo con el maletero. Henry parpadeó sorprendido una vez más y
ladeó la cabeza.-
-Pero… Es decir, ¿cómo
es que tenéis ya el carnet? –Preguntó rascándose una mejilla.
-Nos lo sacamos a la
vez.-Respondió Ryo mientras se acercaba a ellos.- Cuando ella cumplió los 18
fuimos los dos a la academia y aprobamos tanto el teórico como el práctico a la
primera, ne.
-Asombroso.-Henry asintió
con las manos en las caderas.- Y bien… ¿Cuánto tiempo piensan estar estos dos
en la habitación? –Frunció el ceño, mirando hacia el interior de la
universidad.
-P-puedes ir bajando si
quieres, ¿eh? No hace falta que me esperes…-Murmuró Josh mientras terminaba de
meter las últimas prendas en la apretada bolsa.-
-No es nada, no me
molesta esperar.-Jem se encogió de hombros mientras respondía y se levantaba,
colocándose bien la ropa que había elegido para cambiarse. Una discreta
camiseta de asillas gris y unas bermudas negras, junto con unas zapatillas del
mismo color componían su atuendo. Revisó por enésima y última vez su bolsa y se la colocó encima. Josh no pudo
evitar observar de reojo como se subía levemente su camiseta al colocarse la
bolsa, y cómo se marcaban los músculos de sus brazos cada vez que se movía.
Dejó escapar un largo suspiro y se frotó las mejillas sonrojadas. Se colocó
también su bolsa y suspiró dirigiéndose a la puerta.
-Bueno, yo ya estoy…-Se
frotó lentamente las manos, viendo como Jem asentía mientras sacudía
graciosamente la cabeza.- Bajemos entonces…
No tardaron nada en
llegar abajo, donde Ryo y Henry ‘peleaban’ amistosamente y Hikari los observaba
con una ceja levantada. Jem iba delante, y tras hacerles un gesto con la cabeza
metió su bolsa también en el maletero. Josh parecía algo distraído; caminaba
con las manos metidas en los enormes bolsillos y miraba fijamente al suelo, con
el ceño algo fruncido. Ryo y Henry seguían enzarzados en una discusión sobre si
eran mejores los delfines o los gatos, por lo cual sólo Hikari se percató del ánimo
que traía el castaño. Alzó una ceja y se acercó sigilosamente a Jem, haciéndolo
apartarse de los demás.
-Ey, ¿qué le pasa a la
joyita? –Jem la miró sorprendido, pero con un deje de diversión en sus ojos.
-¿Joyita..? Ah, la
verdad es que no lo sé… Alguien le mandó una caja con su ropa y una carta con
unas palabras extrañas… Está así desde eso.-Frunció un poco el ceño, percatándose
de aquello.
-Uhm…Bueno, seguro que
en cuanto vea el lugar donde nos quedaremos se anima.-Le guiñó un ojo y se
apartó, entrando al coche.- ¡Veenga, todos a dentro!-Alzó la voz por la
ventanilla en cuanto Josh hubo guardado su maleta. Ryo se sentó delante, en el
lado del copiloto, y los otros se sentaron atrás. Jem y Henry en las ventanas,
Josh en medio. Aún dentro el coche el asiático y el escocés no dejaban de
discutir, por lo que Jem alzó la voz por encima de ellos, hacia Hikari.
-¿Y dónde se supone que
vamos a quedarnos? –Ella arrancó el coche y giró la cabeza, mirándole con una
sonrisa.
-Blackrock, querido
Jem, Blackrock.