lunes, 26 de agosto de 2013

Capítulo 4: Pensamientos confusos bajo el mar.

Ryo y Henry se giraron, mientras que Josh y Jem levantaban la vista para mirar tras ellos. El peliverde abrió los ojos sorprendido durante un instante, y con las mismas saltó de la silla y se abrazó a la chica morena que los miraba con las manos en las caderas y una ceja levantada. Esta rió mientras Ryo frotaba su mejilla con la suya y le devolvió el abrazo.

-¡Hikari-kun, ne! ¿Qué haces aquí?- La miró con una amplia sonrisa, y ella volvió a elevar una ceja.

-Vengo a molestar, por supuesto.-Le sonrió y tras acariciarle levemente una mejilla se giró hacia los otros tres chicos. Henry tenía las cejas alzadas, con expresión de desconcierto, y Josh la miraba con evidente curiosidad. Jem seguía tan concentrado en su comida que no se hubiera enterado ni de una bomba atómica. Ryo se giró también, rodeándola con un brazo y la señaló con la otra mano.

-Es ella, ne. –Volvió a abrazarla con ambos brazos, y ella rió.

-No me aplastes… -Miró a Henry, y al ser al que tenía más cerca, le tendió la mano primero.- Tú debes de ser Henry, ¿cierto? –El aludido asintió, embobado, y le estrechó la mano vacilando un poco. Arrastrando a Ryo con ella, se acercó a Josh. Éste se adelantó y le tendió la mano.

-Yo soy Josh.-Ella aceptó su mano sonriendo, y por último se acercó a Jem, el cual estaba mirando con recelo un trozo de brócoli que se había colado en su plato, pues por su expresión no estaba muy dispuesto a comérselo.

-Esto… Tierra llamando a Jem. –Josh movió la mano por delante de su cara y el pelinegro dejó caer el brócoli, levantando la vista y mirando alrededor como si no supiera dónde estaba. Enfocó su vista en ella y tras ladear un poco la cabeza, esbozó una pequeña sonrisa.-

-James, pero puedes llamarme Jem.-Hikari estrechó su mano sonriendo, y se zafó como pudo de Ryo.

-Como os habrá dicho don Koala, soy Hikari, pero podéis llamarme como queráis.-Arrugó la nariz.- Espera, no. Evitad el Ri-chan, por favor.-Cogió una silla de otra mesa y la puso junto a la de Ryo. Empujó a este hacia la silla y lo hizo sentarse, sentándose ella después.

-Tío. ¿Es en serio?-Henry seguía mirándola boquiabierto, y miró a Ryo.- ¿Puedo saber qué ha visto en ti? Porque tendré que copiártelo.-Ryo esbozó una sonrisa arrogante y se echó el pelo hacia atrás, como si fuera una rubia pija.

-Soy absolutamente maravilloso, Henry-kun, por si no te habías fijado. Soy irresistible para las féminas, ne.-Josh se tapó la boca para esconder una carcajada, sin demasiado éxito, mientras Henry arrugaba el ceño y Hikari elevaba una ceja.
-No puedo creer que acabes de decir esa palabra. ¿Desde cuándo lees diccionarios, lechuguita?-Hikari fingió un desmayo, abanicándose con una mano.-Sí, fue verle y caí rendida ante su complejo de verdura. Realmente fascinante. –Josh, sin poder contenerse más, dejó escapar una buena risotada mientras Ryo hacía un puchero, mirándola. Jem alzó las cejas, apartando la atención de su plato y del osado trozo de brócoli, mirándoles con una mueca de curiosidad.

-No, en serio, ¿dónde la pillaste? Quiero una.-Henry la señaló, y Ryo la abrazó con actitud defensiva.

-¡Ni lo pienses, ne! ¡Es mía!

Mientras los tres se enzarzaban en una divertida discusión sobre si la chica era de verdad o la había conseguido en algún rastro, Josh miró, nuevamente, a Jem. Llevaba un rato haciéndolo, por el rabillo del ojo, deseando que no se percatara de ello. El pelinegro había vuelto a poner atención a su plato, y  atacaba sin piedad una croqueta de… ¿espinacas? Fuera lo que fuera, era verde, y tras haberla sometido a un examen visual, asintió conforme y se la comió. Josh arqueó una ceja.

-¿Examinas tu comida para ver si es digna de ser comida por ti?-Jem le miró pensativo, masticando la croqueta de cosa-verde. Finalmente tragó y le regaló una sonrisa deslumbrante, que hizo que a Josh se le parara el corazón un instante.

-Sí. Soy alérgico a ciertos alimentos verdes.-Señaló el brócoli y suspiró.- Como a ese, así que tengo que tener cuidado y examinarlo todo. –Arrugó la nariz.- Aunque las espinacas no me hagan nada, no me caen demasiado bien…-Señaló su plato, elevando las cejas.- ¿Quieres?-Josh negó con la cabeza, intentando recomponerse aún del impacto que le había causado su sonrisa. Estaba seguro de no haberse sonrojado…Porque no lo había hecho, ¿verdad? Parpadeó un instante, preocupado por esa posibilidad y desvió la vista tapándose la boca con los nudillos.
Mierda.
Le encantaba la sonrisa del pelinegro, quizás demasiado.
Doble mierda.
No podía enamorarse de nuevo. No de su compañero de habitación. No así. ¿Qué pensaría él si supiera la verdad acerca de su orientación sexual?
Mierda sobre mierda.
Deseaba que no fuera homófobo, porque entonces lo llevaba un poco crudo. Es decir, joder, no sería divertido compartir habitación con alguien que te odie durante cuatro años. Frunció el ceño mientras le daba vueltas a todo aquello, hasta que una palmada le devolvió a la realidad.

Jem levantó la vista del plato y miró a Hikari, como hacían los demás. La chica sonrió y levantó el dedo índice de la mano derecha, con una mueca de malicia. Los miró a los tres, pasando por alto a Ryo.

-¿Tenéis planes para esta semana?- Todos negaron, y ella amplió su sonrisa.- Per-fec-to. ¿Qué os parece una semana de sol y playa?-Los tres se miraron, sorprendidos, mientras Ryo asentía sonriendo y Hikari los miraba con la interrogación en sus ojos.

-Hmm…Por mi está bien.-Jem se encogió de hombros, fijando su vista en algo marrón que parecía ir a ser su próxima víctima. Henry asintió.

-Por mí también…¿Qué dices, melenas?-Todos miraron a Josh, que parecía algo sorprendido. Bajó la vista con una mueca.

-Esto…no sé… No me atrae demasiado la playa…-Suspiró resignado. La verdad es que tenía un gran complejo por culpa de los malditos estereotipos que ofrecían las novelas rosas sobre los escoceses y su cuerpo. Siempre los describían como grandes hombres, altos y musculados con unas amplias espaldas, unos abdominales fermosísimos y unas caderas estrechas con un buen vientre plano. Él, en cambio, no es que fuera exactamente bajito, pero carecía por completo de una musculatura marcada. Era, simplemente, delgado. Corriente y moliente. No llegaba a ser raquítico ni a que se le marcaran los huesos, pero tampoco se le marcaban los abdominales ni nada por el estilo. Todas las mujeres se asombraban y decepcionaban notablemente al descubrir que a pesar de ser escocés no tenía ese cuerpo de ensueño, y Josh simplemente podía bufar y evitar playas o piscinas a toda costa.

-Vaa…ne…-Ryo hizo un puchero y Henry le robó una patata a Jem para tirársela.  Éste le miró con el ceño fruncido, pero no dijo nada. Más tarde reclamaría su patata.

-No seas pelmazo, melenas. Vamos, seguro que lo pasamos bien. ¡Gente semidesnuda! –Alzó los brazos, sonriendo, y Josh le mandó una mirada asesina. Sólo él sabía que era homosexual, y lo menos que quería es que lo difamara de esa forma. Hikari entrecerró los ojos al ver que decía ‘gente’ y no ‘chicas’, y miró a Josh sonriendo.

-No le agobiéis. Si no quiere venir no tenemos que obligarle.-Josh la miró y se sintió algo culpable por echarle por tierra su ilusión. Suspiró y, sin mirar en ningún momento al pelinegro, asintió.

-No importa. Está bien, iré…

-¡Vaaaaaaaamos de playa!- Henry alzó los brazos alargando la palabra y esbozando una sonrisa triunfal. Ryo volvió a abrazar a Hikari, sonriendo.

-¡Hace tiempo que no te veo en bikini, ne!-Esbozó una sonrisa malévola, y Hikari alzó una ceja.

-¿Quién ha dicho que yo vaya a ponerme un bikini?-Rió con ganas ante la cara de Ryo y le acarició la cabeza.- El azul clarito, ne.

-¿En serio? –Hikari asintió y Ryo le besó la mejilla con énfasis.-¡Genial, ne! – Henry se levantó y señaló a Josh.
-Tú te vienes conmigo de compras, majete. No tengo bañador, y apuesto mi colección de delfines a que tú tampoco.-Josh desvió la vista, molesto, y Herny sonrió con suficiencia.- Listo.

Jem apartó su plato con un suspiro y se levantó, estirándose hacia arriba. Los miró mientras se restregaba un ojo.

-Yo tengo de sobra, si queréis…

-¿De sobra?-Henry parpadeó sorprendido, y Josh ni siquiera se giró. ¿Ponerse un bañador de Jem? Dioses. Aparte de que probablemente le quedara enorme, sería algo… Suspiró y otra idea se cruzó por su mente.
Jem en bañador.
Se tapó la boca con los nudillos de nuevo para ocultar una diabólica sonrisa. Ese viaje no estaría tan mal después de todo. Jem se encogió de hombros.

-Soy nadador, tengo varios.- Claro. Eso explicaba ese cuerpo de infarto. Henry asintió.

-Bueno, por mi guay. –Miró a Josh, el cual bajó la mano encogiéndose de hombros.

-Me vale.-Logró que no le temblara la voz, y Hikari dio una palmada, satisfecha.

-Genial. Vuelvo a por vosotros en dos horas. Preparadlo todo bien. –Se giró hacia Ryo, sonriendo con malicia.- Ponte el amarillo, por-favor.-Ryo arqueó una ceja, divertido. Había hecho bien en habérselo traído de Japón. Hikari lo agarró de la camisa y lo hizo agacharse para besarlo, tras lo que despidió de todos con la mano y salió de la cafetería dando saltitos.

-En serio, quiero una.-Henry la miraba con expresión soñadora mientras se iba, y Ryo le dio una palmada en la cabeza, como si reprendiera a un niño pequeño.

-No, ne.


-Como sea, vamos a hacer esas maletas…-Jem se encaminó a los dormitorios bostezando, y los tres se pusieron a su lado. Josh seguía algo turbado, pero consiguió controlarse lo suficiente para poder aparentar estar normal. Si realmente aquello salía bien, en unas horas se iba a dar un buen festín visual.

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